No hay nostalgia peor
La propuesta es sencilla, pero olvidar es matarse de a poco.
Ahogar las penas desveladas con las copas que consuelan.
Me humecto la piel luego del baño, me pongo un vestido y espero la hora de salir a compartir una cena con amigas. Lugar: Santo pecado. Consecuencia: Santo remedio.

