Un hombre le dijo: mi fantasía es pagarle a una mujer para que tenga sexo conmigo, pero no le quiero pagar a una prostituta, le quiero pagar a una mujer común y corriente. ¿Querés ser vos?

La mujer aún piensa en cumplir la fantasía de aquél hombre. Tal vez así pueda también cumplir la suya y disfrutar del sexo por el solo placer del sexo mismo, hacer lo que le pidan sin temor. Ya se había resignado a vivir sin amor pero jamás se resignaría a vivir sin sexo. Le faltaba elegir un nombre para esos trámites. Poner un precio e iniciar la transacción.